En las guerras no gana nadie, ni el que escribe la historia. Somos nuestro propio depredador y nuestro único benefactor.
Dependiendo del signo del amor resultante (o módulo complejo de la matriz relación interpersonal) local vamos a observar una convivencia amorosa u odiosa.
Tanto el amor como el odio transforman, del balance individual amor-odio resulta lo que hicieron de nosotros.
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